Estos son los hábitos de ducha que hay que abandonar

1. Lavarse la cara

No hay dudas de que la forma más sencilla de lavarte la cara es cuando ya estás en la ducha. Sin embargo, no es bueno para tu rostro. El agua con la que te duchas suele estar mucho más caliente que la que usarías en el lavabo, y la elevada temperatura puede provocar que tu piel se reseque rápidamente.

Las personas con afecciones cutáneas como el acné o la rosácea también advertirán que lavarse la cara con agua caliente puede provocar enrojecimiento e irritación excesivos, e incluso puede reventar un vaso sanguíneo en la cara si se lava con demasiada agresividad. Usa un limpiador suave y evita lavarte la cara en la ducha, especialmente si tienes piel propensa al acné o rosácea.